Durante más de un año el gobierno de Enrique Peña Nieto sostuvo que el Ejército no intervino en el ataque y desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. Ello a pesar de que la ciudad de Iguala está altamente militarizada y el campo militar más cercano al lugar de los hechos está a menos de tres kilómetros de distancia.

Sin embargo, tras una resolución de la Suprema Corte de Justicia, la Procuraduría General de la República se vio obligada a hacer pública una serie de declaraciones ministeriales de 28 elementos del Batallón de Infantería, con sede en Iguala. En ella se registra que los soldados estuvieron al tanto de lo ocurrido, presenciaron los hechos e incluso hay elementos para deducir que eventualmente participaron en la represión contra los normalistas.

El vehículo blindado SandCat que el éjercito mexicano usó durante la llamada Noche de Iguala, es de manufactura israelí. Es parte de una de las 250 unidades que México compró a través su filial Oshkosh con un costo de $746’825,645.00, monto cubierto en su totalidad entre febrero y diciembre de 2011. El responsable del proyecto fue el general Audomaro Martínez Zapata, entonces director de Transportes Militares de la Sedena y hoy director del Cisen.

Fuentes consultadas:

Hernández ,Anabel, La verdadera noche de Iguala. La historia que el gobierno quiso ocultar. Grijalbo, México, 2016, 212 pp. Edición digital. https://e-radio. edu.mx/files/Voces-y-cantos-de-la-tierra-viva/La_verdadera_noche_de_Iguala-1.pdf
. “Fabricarán blindados Sandcat en México”, octubre de 2015, http://www.estadomayor.mx/58068.