Luego del terremoto del 2010 en Chile, el país empezó a utilizar drones. En octubre del 2011, Chile compró drones Hermes de Elbit Systems para el control de las fronteras con Bolivia y Perú, una compra que se justificó bajo el lema de la lucha contra el narcotráfico. Esta compra fue anunciada por el entonces Ministro de Defensa Andrés Allamand, luego que el ministro se hubiera reunido con ejecutivos de Elbit Systems durante viajes diplomáticos a Noruega e Israel. Durante esa misma visita a Israel en septiembre del 2011, Andrés Allamand también se reunió con el ex primer ministro de defensa del Estado de Israel, Ehud Barak. Ese encuentro estuvo caracterizado por un diálogo hermético, sin información oficial y al margen de los medios. A pesar de la total reserva del encuentro, el motivo de la visita- según refieren medios internacionales- fue para la asesoría en sistemas de control y vigilancia de fronteras para combatir el narcotráfico en el país austra.

El ejército chileno compró “mini” drones para el espionaje por un monto de $3 millones de dólares en Abril del 2013. Estos drones son producidos por otra empresa privada israelí: BlueBird Aero Systems, y son conocidos como SpyLite. Estos drones son compatibles con los drones producidos por Elbit Systems, lo cual incidió en su compra. Itai Toren, vicepresidente de desarrollo empresarial y marketing de BlueBird, declinó confirmar el monto de la compra y la cantidad de aparatos que su empresa suministrará al Ejército chileno por razones de confidencialidad. Según informó el ministerio de Defensa chileno, “SpyLite es un avanzado mini-drone eléctrico de gran autonomía probado en diferentes tareas, optimizado para proporcionar amplia cobertura o colectar información visual en tiempo real a medianas distancias”.

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