En América Latina la entrada del siglo XXI presenció la puesta en marcha y consolidación de varias ferias de armas de la región, entre las cuales se resaltan principalmente: la Feria Internacional de Seguridad Pública y Corporativa (LAASD Security) en Brasil, la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE) en Chile, Expodefensa y la Feria Aeronáutica Internacional (F-AIR) en Colombia. Gracias a estos mercados de guerrael sector de defensa de empresas estatales, privadas y público-privadas israelíes tienen una participación significativa en el suministro de tecnología en armamentos en los dominios aéreos, terrestres, marítimos y en servicios de ciberseguridad e inteligencia.

Uno de esos escenarios de la militarización como negocio de estas ferias de armas, se encuentra en los servicios de ciberseguridad que proveen empresas israelíes para los Estados latinoamericanos, así como la venta de armamento a gran escala.

América Latina es altamente susceptible a prestarle atención a este sector por diferentes factores como: el creciente incremento del consumo de internet, el aumento de usuarios en las redes sociales y la relativa susceptibilidad de interceptación y procesamiento de información sobre las comunicaciones que se realizan. Si bien es cierto que existe una capacidad de interceptación y procesamiento de información que pueden hacer empresas con fines comerciales y que proveen diferentes servicios de internet a ciudadanos y ciudadanas en el país, han sido especialmente los Estado los protagonista de muchas prácticas ilegales que han violado la intimidad y privacidad de miles de defensores y defensoras de derechos humanos, periodistas independientes, partidos políticos, funcionarios de la rama judicial y luchadores sociales bajo el pretexto de labores de seguridad y defensa. Los Estados latinoamericanos tienen esa capacidad gracias, en gran medida, a las empresas israelíes de ciberseguridad e inteligencia.