Los vínculos militares iniciaron en la época de la dictadura, específicamente desde el año 1974 de manera clandestina,  incluyendo misiles, radares, armas ligeras, naves aéreas y navales y bombas de racimo, pero se registran compras oficiales de armas a Israel desde el año 1977.

Al año 1976, Manuel Conteras, director de la en ese entonces Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), había solicitado al servicio de inteligencia israelí, el Mossad, un entrenamiento para una unidad de seguridad interna con la excusa de encargarse del terrorismo local, que se especializaba en secuestros y atentados.

Dicha solicitud fue aceptada por Nahum Admony, el jefe de enlaces, quien solicitó a la subdivisión MALAT que aceptara. Es designado Amir, uno de los cuatro miembros de MALAT, y se le ordena que viaje a Santiago. Después de la reunión, Amir viaja a Nueva York a una base secreta de MALAT, y se solicita aceptar la petición ya que Israel necesitaba a Chile para obtener una cabeza de Exocet, un misil de buque de marca francesa que no había facilitado por la misma empresa, debido a que las empresas proveedoras de armas europeas tenían prohibido vender productos a Israel ya que este último copiaba los modelos de fabricación propia.

El entrenamiento solicitado por Contreras tenía un costo, solamente por los agentes entrenados en tres meses de 1 millón 600 mil dólares, además se cargaban de 5 mil a 6 mil dólares por uso de un  helicóptero, pudiendo llegar a usar 15 en una sola sesión, todo esto financiado por Chile. El entrenamiento consistía en entrenar a 3 grupos de 20, y a los mejores 20 se les realizaría un entrenamiento más acabado. Además Contreras solicitó que se le instalara una pequeña fábrica o depósito con suministros de 6 años.

A punto de terminar el entrenamiento, Amir viaja a Santiago y solicita la cabeza del Exocet. De manera oficial se le niega la cabeza, pero Contreras solicita 1 millón de dólares en efectivo cerrando el trato. Envían a un experto de Bamtam, una productora de misiles de Atlit, donde se desarrollaba el famoso misil Gabriel. Después de analizar la cabeza, obteniendo lo que se había solicitado, Contreras da un giro y pide a Amir hablar con su superior, y le solicita ayuda para formar un cuerpo de seguridad personal para eliminar a sus adversarios, ya que estos no se encontrarían todos en Chile, sino que habría una parte importante que se encuentra en el exterior.

Así contratan a Michael Harari, quien es conocido como el James Bond del sionismo. Los hombres que entrenó Harari eran hombres de la DINA seleccionados por Contreras, no eran policías cualquieras, pero lo importante de aquello era que el entrenamiento recibido era para aprender técnicas de torturas, sobre todo en bases eléctricas y acerca de los puntos de resistencia.

Lo anteriormente mencionado no deja de ser importante, ya que la capacitación que otorgó el Mossad a los hombres de la DINA le entregaron las herramientas necesarias para cometer el asesinato de Orlando Letelier, quien figura como enemigo de Contreras, ya que fue parte del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. El asesinato de Letelier es de un carácter muy relevante, ya que es por este hecho que Estados Unidos suspende su venta de armas a Chile, debido a la denuncia constante de violación de los Derechos Humanos, ingresando Israel a la escena, en donde se puede ver un ingreso de compra de armas a este último país desde el año 1977.

Además de lo anteriormente descrito, se puede inferir que los métodos de torturas que fueron empleados durante la dictadura, al menos aquellos que implicaban electricidad, fueron aprendidos en Israel, lo que haría al país amigo de Chile cómplice directo de las violaciones de derechos humanos cometidas en el período entre 1973 y 1990, sumado a las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional que ya cometían contra la población civil palestina.

Uno de los métodos de tortura conocido durante la dictadura chilena fue “el colgamiento”, que es descrito como “la víctima era colgada de una barra ya sea por las muñecas, o por muñecas y rodillas. En ambos casos, al dolor producido por el peso del cuerpo colgado por largo tiempo se sumaba la aplicación de corriente eléctrica, golpes, heridas cortantes y vejámenes.”, cuyo relato coincide con la descripción de métodos de tortura utilizada en los años ’60 en Palestina por parte de la inteligencia israelí:

“Ya en 1968, el Comité Internacional de la Cruz Roja informó de que en una prisión «un detenido fue sometido a colgamiento por sus manos, quemaduras con colillas de cigarrillos, golpes con barras en los genitales, atado y sus ojos vendados durante días, mordido por perros, choques eléctricos en las sienes, la boca, el pecho, y los testículos».”

 

Fuentes de Consulta

Beit-Hallahmi, The Israel Conecction, p. 99, citado en: Stop The Wall; Buying into Occupation and War; Marzo 2010; https://stopthewall.org/downloads/pdf/buy-in2-occ.pdf, p.23.

“Mossad: confesiones de un desertor”, de los autores Víctor Ostrovsky y Claire Hoy. Editorial Planeta, 1992.

http://villagrimaldi.cl/historia/formas-de-tortura/

https://rebelion.org/los-palestinos-a-la-tortura-y-los-ninos-a-la-carcel/

https://www.972mag.com/investigate-israeli-complicity-with-pinochets-crimes/125566/. Traducción propia.